El blog de una casa muy especial... en el corazón de la calle más famosa de Madrid
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sábado, 16 de enero de 2016

Mis fotos de Fuencarral II

Para mí, la calle de Fuencarral es fuente permanente de inspiración. Y desde el punto de vista fotográfico, también.
Muchas de las fotos que utilizo para ilustrar mis artículos las he tomado aquí y, en otras ocasiones, ha sido la propia instantánea obtenida la que me ha servido de punto de partida para lo escrito.
Como todos los seguidores de este blog saben, Fuencarral es una calle cósmica (que diría Dalí) y, por ello, surgen al paso de cualquiera por ella múltiples oportunidades de obtener un resultado memorable con la cámara. A veces, es algo que nos encontramos en el suelo, otras, a nuestro lado y tampoco faltan las que aparecen cuando levantamos la vista y miramos al cielo.
Y ya que hemos empezado con una referencia al genial Salvador Dalí, utilizaremos este retrato suyo callejero, realizado junto a uno de los primeros números de la calle el día de Navidad de 2015 por dos jóvenes artistas que frecuentan el barrio, para abrir la serie.









Muy cerca del lugar en el que fue tomada la anterior fotografía, justo entrando en Fuencarral desde la Gran Vía, decidimos mirar hacia este cielo blanco, enmarcado por la perspectiva de los bonitos edificios que flanquean el comienzo de la calle.














Una calle (y seguimos, de momento, con el blanco y negro) que suele convertirse con frecuencia en una marea humana, tal como sucede en este contraluz en el que vemos, a nuestra derecha, la esquina de San Onofre (justo donde durante tantos años estuvo la célebre peletería del mismo nombre). Al fondo, entre los árboles, la Red de San Luis.







































Y como las esquinas me gustan mucho, he aquí una de mis favoritas: la de Augusto Figueroa, frente a la vieja capilla de Nuestra Señora de la Soledad que, en su día, cuando este tramo era aún camino de salida de la villa, fue un conocido humilladero en el que muchos viajeros paraban a rezar a una Virgen María que fue el origen del nombre primitivo de la calle que de allí partía en dirección a la salida del sol.
El balcón del primer piso pertenecía a un pequeño colegio al que mis padres me llevaron durante algún tiempo, apenas cumplí los tres años.











Sin marcharnos de esa misma esquina podemos disfrutar del curioso efecto que una noche de lluvia produce sobre las luces navideñas que adornan la calle de Fuencarral, creando una nueva estrella (sin duda, más colorista que la que hace algo más de dos mil años vieron los Magos de Oriente en su camino hacia Belén). Esta foto fue la que me inspiró el relato titulado 'Siete de enero, martes'.











La Navidad, por cierto, siempre ha contado con luces especiales en nuestra calle, pero no recuerdo ningún otro año en el que la noche de los días 24 y 25 haya tenido una iluminación complementaria tan especial como la luna llena que nos brindó 2016, brillante y poderosa en un cielo sin nubes. Fue un regalo inesperado que, combinado con el gran guardián que protege la entrada de Fuencarral y los azules del 'árbol' de la Red de San Luis, nos ayudó a conseguir un efecto inusual y un tanto dramático.











Pero aparte de grandes edificios y efectos singulares, en Fuencarral nos encontramos con frecuencia pequeños rincones que presentan situaciones efímeras, dignas de ser recogidas sobre la marcha, ya que serán fugaces e irrepetibles. Un buen ejemplo es el que nos ofrece este espejo roto, temporalmente abandonado junto al único edificio en construcción del primer tramo de la calle.
Ese ojo pintado con cuatro trazos, que mira lo que se refleja en el espejo cuarteado, parece desaprobar la huella de los dos besos femeninos plantados sobre el cristal resquebrajado. Todo un editorial a desarrollar acerca del significado de esta imagen...





Como no todo van a ser fotos inquietantes, he aquí una mucho más amable. Se trata de la renovada fachada de azulejos del número 41, una casa ilustre ya que en ella estuvo el estudio del celebérrimo Arturo Pardos Batiste, Duque de Gastronia (sobre quien ya se ha publicado un artículo en este blog). Y en uno de sus locales comerciales, mi juguetería preferida (con permiso del Bazar Matey, claro): la inigualable Fraguío.
La fachada, recién restaurada es, desde luego, excepcional.




Y cerramos la serie con una imagen que no es de Fuencarral, sino del número 8 de la calle (no plaza) de Santa Bárbara. Una fontanería que, en cuanto nos descuidemos, desaparecerá para siempre y que es un símbolo del comercio tradicional de la zona (quedan muy pocos de este carácter y belleza). Este vidriero-fontanero, con su bellísima fachada casi intacta, es una verdadera rara avis en el barrio y su ubicación es tan próxima a la calle de Fuencarral (apenas cincuenta metros), que tiene méritos más que sobrados para aparecer en esta selección de fotografías realizadas con mi modesta Canon Ixus 95 15, compañera infatigable de mis andanzas madrileñas y viajeras.






























Nueve momentos de Fuencarral, capturados para el recuerdo...

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Mis fotos de Fuencarral I

La casa Murga, donde comienza la calle de Fuencarral
Conseguir fotos antiguas de la calle de Fuencarral no es tarea fácil. Existen solo unas cuantas, muchas veces reproducidas, que casi todos conocemos. 
Muy de tarde en tarde, van apareciendo otras menos vistas que, claro está, tan pronto como son localizadas, pasan a mi ya considerable archivo gráfico de una calle que, desde hace años, es un centro de atracción para visitantes de todas las latitudes y que tanto y en tantos aspectos ha contribuido a la historia de Madrid.

Me resulta especialmente curioso el hecho de que esta escasez fotográfica se produzca con respecto a una calle en la que tuvieron sus estudios dos de los mejores fotógrafos de la capital: Alfonso y su maestro Compañy.
De igual forma, es sorprendente que el material que se encuentra de los años de apogeo comercial de mediados del siglo XX, en los que la fotografía estaba ya muy popularizada, sea tan limitado. Es probable que esto se deba a la escasez de grandes monumentos civiles y religiosos del primer tramo de esta siempre concurrida vía, pero no se explica que habiendo tenido un comercio tan activo y propicio para la actividad publicitaria, no se conserve un amplísimo archivo de documentos gráficos de sus tiendas y locales.

'Yellow Power' en Fuencarral 47
Lo que menos comprendo es que yo mismo no me dedicase a fotografiar en detalle cada uno de los rincones de esta calle, en la que nací y en la que, desde luego, viví intensamente. Hice fotos, sí, pero su número es ridículo en comparación al que debió haber sido y, por si fuera poco, la gran mayoría de ellas se encuentran hoy en paradero desconocido.

Afortunadamente, no ocurre lo mismo en los tiempos actuales. La explosión comercial de la calle y mi interés en recuperar su memoria y reverdecer cuanto sea posible de su rica y larga historia, han traído como una de sus lógicas consecuencias un creciente enriquecimiento de unos archivos a los que procuro contribuir a diario.
No todo ha de ser grandioso. También se escribe la historia a través de los pequeños detalles, de miradas a rincones escondidos o a realidades efímeras que deben ser captadas en el momento o desaparecerán para siempre.
Las imágenes que aquí aparecen reproducidas, y que fueron fotografiadas personalmente por mí con la imprescindible colaboración de una pequeña cámara digital (Canon Ixus 95 IS, para ser más preciso), tratan de ser un pequeño homenaje a una calle en la que todo es posible... en la que hasta lo más fantástico puede ser real.

Luces de Navidad
Fuencarral es una arteria urbana de movimiento permanente, de flujo constante y frenético, en la que el tiempo no se detiene para nada y para casi nadie (yo soy una excepción, claro). Por eso es bueno guardar para el recuerdo unas cuantas instantáneas que, algún día, ayuden a quienes quieran volver a escribir una vida que hoy nos parece futura y lejana, pero que, en realidad, seguirá siendo eterna. Como para nosotros lo es hoy la calle más moderna de Europa, sin duda la más actual y, también, la de mayor historia y tradición civil, comercial, artística y literaria, siempre a la vanguardia de la evolución, a través de los siglos de esta gran ciudad que es Madrid.


















Kiehl's, Fuencarral 37
















Jose, su triciclo luminoso y sus sombreros

















El gran cartel luminoso de la desaparecida sala de magia Houdini, en la esquina con San Onofre















Los restos del banco Santander en Fuencarral 45



















Sinfonía de colores frente a Fuencarral 39
























La nueva tienda de Calvin Klein Jeans, Fuencarral 18

















El cielo de Fuencarral


















Homenaje a Català Roca

















Cruz de hierro sobre el tejado de la capilla de Nuestra Señora de la Soledad




Fotografías: Paco © González